wedding rings, before, rings

Mi conexión

Mi conexión

—Mamá. Mamá. Es la hora. Debemos de irnos. –Escuché muy lejos la voz de mi hija.

Yo mientras estaba en el salón de casa de mis padres. Llevaba un vestido blanco hasta las rodillas, con un cinturón ancho. Su función era dibujar al máximo mi diminuta cintura. Mi madre para la ocasión me había comprado un sostén nuevo, ya que los que tenía no me hacían justicia, eso me decía la pobre.

Apenas sin tener para comer, con sus ahorrillos me compró ropa interior, para que mi futuro marido pudiera comprobar que mis pechos eran igual de jóvenes y tiernos que el resto de mi cuerpo. ¡Qué sabia era!

Estaba nerviosa. Inquieta. ¡Pero inmensamente feliz! Faltaban quince minutos para que Enzo hiciera presencia en casa de mis padres, iba a pedir mi mano.

En esta ocasión, mi madre era la que estaba más nerviosa. Temía la reacción de mi padre. «Le gustaba más el vino que a un tonto un lápiz»

Yo por mi parte rezaba y rezaba para que ni siquiera apareciera. Si lo hiciera sería borracho, como de costumbre. Y, estaría en juego mi felicidad. Cómo iba actuar, mi futuro iba a pender de un hilo y jamás se lo perdonaría.

Al sonar el timbre del portero me puse de pie de un salto, me asusté. Miré a mi madre con miedo y con su mirada me indicó que era la hora. Me temblaban tanto las piernas que era incapaz de llegar a la puerta. Con sigilo anduve hacia ella, y antes de abrir, busqué de nuevo la mirada de mi madre. Estaba radiante. Parecía ella la novia.

Para calmarme, movió su mano derecha con la misma dulzura que tenía en su mirada e indicó que abriera sin miedo, seguido de un “todo saldrá bien, tranquila”.

Sus palabras me llenaron de energía. Entonces descolgué el telefonillo y escuché su voz. Me estremecí. Era todo fuego. «¿Sería eso el amor? ¿Ese fuego me indicaba que estaba ciegamente enamorada? Qué más da… ¡Estaba deseando verle!».

Escuché sus pasos acercarse. No era capaz de levantar mi mirada. ¡Por fin! Por fin vi unos zapatos negros relucientes. Brillaban tanto que parecían que los rayos del sol nacían de ellos. Subí ligeramente mi mirada hacia su cintura. ¡Dios, llevaba unos pantalones de vestir color negro! Su cinturón era sencillo, pero muy elegante. Su hebilla era de color plateado, mientras que el resto del cinturón era de color negro. Nunca le había visto tan elegante.

Seguí subiendo mi mirada hacia su cara. Me encantaba. Me enloquecía este hombre. No sé qué tenía, pero me volvía loca. Qué ganas de que llegara la noche de bodas ―musité.

—¿Me dijiste algo?

—¿Yo? Sí, sí. ¡Estás espléndido! – Le contesté con voz dulce. Si supiera lo que acaba de imaginarme… qué desvergonzada era. —sonreí.

Me entregó un ramo de flores muy colorido. Rápidamente lo olí y me balanceé para entregarle mi mejor beso en la mejilla. Ambos nos miramos y nos echamos a reír.

De inmediato, mi madre se acercó y se presentó.

—Buenos días. Soy la madre de la criatura. ―Guiñándome un ojo.

—¡Mamááá! ¡Por favor! Perdónala, Enzo. Serán los nervios. —contesté titubeando.

—No te preocupes mi amor. Has sacado la frescura de ella.

Mi madre señaló las sillas y nos sentamos. Ella se situó justo enfrente de nosotros. Necesitaba comprobar que ese hombre me quería de verdad.

Enzo apoyó su mano sobre la mía. Supo perfectamente que es lo que necesitaba en ese instante… De inmediato miró a mi madre y no esperó a que hablara ella.

―Doña Eva. Como ya le habrá comentado su hija, vengo expresamente para decirle que la amo con todo mi corazón y quiero casarme con ella. –esbozó otra sonrisa.

Casi me caigo de la silla al escuchar sus palabras. Ni en mis mejores sueños me hubiese imaginado esas palabras. La humilde, Vicky. La chica de los harapos sin color…

—Como madre comprenderá que es el mejor regalo que se puede ofrecer. Lo único que le voy a pedir es que, si algún día dejas de amarla, no la hagas sufrir. Sé sincero con ella y vete. Ella llorará y llorará, pero luego rehará su vida.

La he educado para que no sea sumisa. Ambos tenéis el deber de cuidaros, amaros y respetaros hasta el final de vuestros días. Sí, ya sé en qué época vivimos, pero si la amas de verdad, hazla sentirse mujer en todos los aspectos, ella será la mejor cómplice que puedas llegar a tener en esta vida. Créeme, sé de lo que hablo.

Sin decir nada, él se levantó, se dirigió hacia ella, la agarró de las manos, se arrodilló; y le juró ante mí que jamás me faltaría de nada.

Mi madre hizo lo propio. Le abrazó. Él vio cómo sus lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas. Estaba pletórica. Ella sintió que su amor por mí era verdadero.

Una vez que se soltaron, Enzo me miró, me sonrió como jamás lo había visto antes y con voz temblorosa escuché mi nombre. Me llamó mucho la atención el nerviosismo de su mano derecha. La tenía dentro de su bolsillo. Era como si estuviera peleando con algo que tenía dentro. Al ver lo mal que lo estaba pasando, apoyé mi mano izquierda sobre su brazo, le guiñé un ojo y se tranquilizó. Le saqué la mano del bolsillo y la apoyé sobre la mía.

Era tal la emoción que tenía que no vi la caja blanca. Le miré, volví a mirar y repetí la escena unas cinco veces. Enzo al ver mi reacción se echó a reír. Con sus manos tapó la cajita y mirándome a los ojos le escuché decir:

—Victoria ¿Qué tienes pensado hacer el resto de tus próximos 100 años?

Volví a escuchar la voz de mi hija. No la entendía. Me negaba a entenderla.

—Mamá, por favor. El cura ya está aquí. Tienes que despedirte de papá. —lloraba.

Sentí como mi hija me abrazaba y volví a ser consciente de que Enzo estaba muerto. Sí, el gran amor de mi vida me dejó. Se fue para siempre.

FIN

 

Abro debate:

Cuando llevas toda la vida con una persona, y de repente se muere ¿es posible vivir sin ella? La protagonista de esta historia se queda viuda a los 70 años. Siempre se ha dedicado a su familia y nunca ha ido sola a ningún sitio, él iba con ella. ¿De verdad creéis que saldrá adelante? ¿Tendrá sentido su vida con esa edad sin él? ¿Será normal que deje morirse para juntarse con él lo más rápido posible?

Espero vuestras respuestas.

Sed felices. Acompañados o solos, pero conseguidlo. Es tan bonito vivir…

Gilda FLawan

30 comentarios en “Mi conexión”

  1. Muy tierna tu historia. Logras cautivarme con tus letras.
    El debate que planteas es muy delicado. Con 70 años, puede quedar mucha vida por delante, y no me refiero a que conozca a otro hombre. No es necesario vivir en pareja para ser feliz. Para mí, dejarse morir, no es la mejor opción.
    Creo que es posible superar una pérdida así, si cuentas con el apoyo de una familia que te quiere. La tristeza la acompañará muchas veces, pero los recuerdos de los buenos momentos, también.
    ¡La vida es un regalo maravilloso!

  2. Me encantan tus relatos. En este caso el giro final es estremecedor. El cambio del tiempo e historia, está perfectamente trazado.

    Personalmente pienso que nadie se muere por nadie, pero si es verdad que el amor verdadero, es muy difícil de olvidar. Se puede seguir viviendo siempre que seas capaz de guardarlo para siempre en tu corazón como lo maravilloso que fue. Debes de recordar todo lo bueno que te dejo. Algún día nos volveremos a encontrar.

    Enhorabuena por el relato !!!

  3. Como siempre, patapum! En el final. ..
    Son muchos años compartidos, nosotros siempre tenemos el dilema de quien se irá antes y siempre cada uno se elige a él mismo, para justamente no tener que afrontar la situación del que se queda, siempre digo que es lo peor… quedarse.
    No puedo imaginar, por eso vivamos la vida al día y disfrutemos cada día como si fuera el último, lo que vendrá ya veremos…

  4. Hola Gilda.. me he enredado un poco.. la que termina hablando es la hija de Vicky y Enzo? Se me hizo corta la historia y la logré entender con el debate..
    Yo .. desde mi experiencia que perdí a alguien sin quererlo perder.. (y con 50 no 70) al principio es fuerte y te dejas llevar por las.emociones y vivencias.. pero nadie se muere de amor.. el tiempo va haciendo su trabajo y vas guardando en una cajita el pasado y abriendo otras para el presente. Eso si, es importante con quien te rodees en el proceso.
    Eres como pandora jajaja
    Me encantas

  5. Siempre he pensado que nunca debes depender de una persona tanto q su falta no te permita seguir viviendo… quererla si, depender no… pero va en cada persona el poder o querer adaptarse a cada situacion q te surge en la vida…. espero q tu protagonista tenga vida propia y pueda disfrutar de lo q le quede con o sin Enzo….

  6. Son tantas las interpretaciones de la historia. Tal vez él morirá cuando ella expire su último aliento, o quizás rehaga su vida apoyada en los suyos. A lo mejor hasta vuelve a enamorarse, aunque nunca será del mismo modo porque su historia es la de una vida, la suya con Enzo. Todo un trasfondo tras tus letras Gilda. Enhorabuena.

  7. Nadie se muere de amor físicamente pero sí emocionalmente, a veces el esfuerzo por seguir viviendo es tan grande que se pierden las fuerzas y uno se deja llevar, que es lo mismo que estar muerto.
    El amor con todas sus dificultades lo es todo, aún sabiendo que no es un camino de rosas el practicarlo, y cuando se va a la edad que sea te deja ciego, mudo y sordo.
    Gracias Gilda por escribir, es otra forma de amar. Besitos

  8. Carme Rodríguez Perearnau

    Otra vez fantàstica. Me ha encantado. Y si alguno se va el otro tiene que continuar viviendo por todo lo que han pasado juntos, hasta el momento de volver a encontrarse… Gràcias por tus relatos 💞 💞

  9. Hola de nuevo Gilda, el relato de hoy para mí, es una crónica de vida, de la vida que con suerte sólo unos pocos podremos vivir. Encontrar a alguien que te acompañe tanto en tu vida como para recordarle con tanta pasión y tanto amor que lo llegues a sentir junto a tí aún sin estar en la vida material, es sin duda una de las mejores y más maravillosas cosas que te pueden pasar.
    Así Vicky puede decir que ha tenido suerte y ha tenido una vida plena. El final de su vida es también suyo y sólo suyo, y sólo ella puede decidir el final que quiere para su vida… Seguro que buscará un final que de sentido a la vida que ha vivido, un final pleno. Qué suerte poder cerrar tu vida así.
    Impresionante y precioso relato Gilda.
    Un abrazo pleno😉

  10. Un relato lleno de romanticismo. Pues si debe de ser muy duro perder a la persona que amas y con la que has compartido tantos años…esos recuerdos que van y vienen, al fin y al cabo es de lo que se compone la vida, el paso del tiempo, pero hay que seguir viviendo y disfrutando de las cosas buenas que nos ofrece la vida. Muy bonito Gilda.❤️❤️

  11. Jo… Siempre logras que me imagine todo con tanta entrega, que el final ha sido un jarro de agua fría, pero al fin y al cabo, es la vida.
    Creo que lo primero que debemos hacer todos es entender que la muerte es parte de la vida. Cuando has vivido una historia tan bonita de amor, y has tenido la suerte de encontrar y compartir tu vida con un cómplice, amigo, con un apoyo incondicional, donde ha habido comprensión, respeto, confianza, cariño…, y llega el final de la vida, tiene que ser doloroso a más no poder pero… La vida es sabia, y con el tiempo todo ese vacío y ese dolor, inexplicablemente se convierte en recuerdos. El llanto te va permitiendo de nuevo hasta sonreir de felicidad recordando ese amor que formó parte de tu vida.
    Lo más importante es saber valorarlo y cuidarlo en vida. Eso es lo que te ayudará a transformarlo en recuerdos inolvidables cuando llegue el momento. ¡Que viva el amor!💕💕💕💕

  12. Quería responderte con calma, aunque últimamente, mi vida es un caos que se plasma en las líneas que escribo y me encantaría entrar en el debate que propones, pero conozco una historia similar: mi abuela Carmen.

    Mi abuela, era de Valladolid y se trasladó a Madrid a trabajar, cuidando niños, limpiando casas. La casualidad hizo que conociera a mi abuelo, el hombre más maravilloso que había. Era un gran abuelo, un gran padre y nos amaba con locura.

    No puedo evitar que resbalen por mis ojos, alguna lagrimilla al recordar la última tarde en que le vi con vida en el hospital. Abrió los ojos y me llenó de besos. Sus últimos besos…

    Mi abuela, era una mujer muy fuerte, que jamás se rendía, siempre luchaba y nos cuidaba a todos. Jamás la vi quejándose por las migrañas o por el reuma.

    Recuerdo el funeral de mi abuelo. Ella estaba desorientada, con la mirada perdida. Decía cosas sin sentido y ahí vi su fragilidad. Supe que la vida le había dado donde más le dolía y a los meses, falleció.

    No sé qué haría yo, si me viera en esa situación, pero hay amores tan fuertes (en todos los ámbitos), que a veces solo deseas estar con esa persona. Si su misión era acompañarle hasta el último momento, seguramente se irá con él.

    Si te digo, que cuando estuve a punto de perder a mi hermano que tiene autismo no verbal, solo pensaba en que luego me iría yo porque mi vida ya no tendría sentido alguno.

  13. Me encantan tus relatos, pero en este caso ….. que pena 😪…. pero es verdad ,que se tira adelante y el día a día, te ayuda a fortalecerte ,pero no a olvidar ….. siempre habrá un familiar o un amistat …. que te ayude ……
    Un abrazo preciosa …. 😘🤗

  14. Una historia preciosa y divinamente contada. Me ha encantado. Felicidades.
    Yo creo que sí se puede seguir viviendo. Las personas queridas que se van permanecen vivas en nuestro corazón. Tuve el ejemplo de mi padre que con 94 años sobrevivió 3 años a mi madre. Todos pensamos que no lo haría.
    Un abrazo

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