El descanso del alma

Introducción:

Todos los que me leéis desde Laureando el día y ahora en mi blog sabéis que me apasiona escribir diferentes géneros. Casi todos mis cuentos hablan de situaciones de la vida.  Me apasiona mezclar géneros, y hacer que vuestra imaginación vuele sin límites.

El cuento que os presento hoy son de esos que, uff, no sabría como explicarlo, ya que me he retado de nuevo y he hecho algo diferente: he dejado volar más mi imagación… ¿Lo habré conseguido?

Ahora os dejo con él, espero y deseo que os guste.

    Doy la bienvenida a mis cinco elegidos. Recordad que ellos en la vida real no son así, todo es fruto de mi imaginación.

   

 

EL DESCANSO DEL AMA

Sábado 19 de Diciembre de 2020

Eran las doce y media de la tarde, cuando  Fernando, Paqui, Mer, Neus y Emilio abrían las puertas de sus casas. Fer, aun iba con la ropa de deporte, ya que acaba de venir de correr. Paqui, estaba trabajando desde su portátil. Neus, acababa de despertarse, porque se había acostado muy tarde y Emilio estaba en casa, porque se sentía mal y no había ido a trabajar.

Ninguno de los cinco se conocían, pero todos guardan un secreto que nadie sabe y que en breve les creará una gran pesadilla.

Los cinco al abrir sus puertas, se encontraron en el felpudo una caja mediana de color blanca con un lazo de color rojo. Encima traía un sobre, donde se podían leer: “antes de abrir la caja, lee con mucha atención. El no hacerlo te traerá consecuencias” Comienza el juego.

Los cinco cogieron ambas cosas y se fueron al salón. Abrieron el sobre y extrajeron el pequeño papel de color que había dentro. El de Fer: color naranja. Mer: color blanco. Paqui: color verde, Neus: color rojo y el de Emilio: color azul. En cada papel ponía el mismo texto:

Bajo ningún concepto abras la caja. Si lo haces antes de tiempo, un familiar tuyo morirá. Esto solo acaba de empezar. En breve sabrás de mí. Mientras tanto, sigue con tu vida. ¡Ah! sé de buena tinta que no tienes ningún amigo poli…

Los cinco, al terminar, no daban crédito a lo que acababan de leer. Paqui, Mer y Emilio dejaron el sobre encima de la caja y salieron  a sus terrazas a fumarse un cigarro. Fer, sin pensárselo dos veces, tiró la caja y el sobre a la basura,  Neus no pudo reaccionar y tuvo un ataque de risa. Se tiró más de diez minutos sin parar de reír y de los nervios, arrojó la caja por la ventana.

Emilio, cuando entró de nuevo y vio la caja con el sobre, supo que era la hora. El sentimiento de culpa que llevaba arrastrando desde hace años, no le dejaba vivir. Después de ese día, su estado emocional ha estado lleno de altibajos. Ahora ha llegado el momento, de que la gente conozca los motivos.

A Paqui le daba exactamente igual, ahogaba su pena en ayudar a otros, a su manera, pero ayudaba. Decidió trabajar de voluntaria en una ONG. Hacía que una familia al mes dejara de sufrir. Ella prestaba su buen hacer a la Asociación y llenaba su corazón de felicidad. Pero sabía que tarde o temprano llegaría un día que tendría que parar. La caja le indicaba que, el fin era inminente. Era la primera vez que sentía miedo.

Mer siempre ha tenido muy presente lo que pasó y lo que le hizo llegar a hacerlo. Lo peor de todo para ella, era vivir con ello. No había noche que no se despertara o tuviera pesadillas. Tuvo que recurrir a las pastillas para descansar. Eso la llevó a ser dependiente de ellas. Sumó un problema más. Cada vez que miraba la caja, un golpe interno le destrozaba el estómago. Sabía que el fin de sus días estaba a punto de aterrizar.

Fernando es el que menos tiempo lleva viviendo su culpa, pero no por ello le resta importancia. Es más, cada vez que suena la puerta de casa, piensa que son ellos y todo acabará ahí, pero la caja lo desconcertó muchísimo, por eso la tiró. Al recibir el mensaje amenazante, supo que por fin, todo se acabaría. Se sentía bien, pero con mucho miedo por el desenlace. Aun así, se lo tenía más que merecido.

Neus dormía todas las noches como un bebé. Su problema lo dejó guardado en un apartado de su cabeza y se dijo a sí misma “lo hecho, hecho está”, por ese mismo motivo, le daba todo igual. Se volvió fría y calculadora. Pero una cosa sí tenía muy clara y era que, cuando llegara el momento, iba a luchar por su no inocencia hasta el final.

A las tres horas de haber recibido la carta, Paqui, Mer y Emilio, recibieron un mensaje en su móvil: a las 17 h debes llevar una prenda del  color que te ha tocado y bajar al portal. No olvides  llevar la caja y el sobre.

Un minuto más tarde, Fer y Neus recibieron una foto de una prima hermana de cada uno en su WhatsApp. A las 17 h debes  llevar una prenda del  color que te ha tocado y bajar al portal. No olvides llevar la caja y el sobre. Si no apareces con ambas cosas, ella morirá.

Fer lo tenía muy fácil, pero Neus, ¡Ay! La pobre. Salió corriendo al balcón y con medio cuerpo fuera, comenzó a buscar su caja. No sabía si era por el miedo que sentía en ese momento, pero solo podía ver gente y más gente, y nada en el suelo. —Madre mía, ¿Y si no la encuentro?—Me da igual, creo que esta persona va de farol. No creo que se le ocurra matar a mi prima.

Faltaba apenas cinco minutos para que dieran las cinco de la tarde. Los cuatro ya estaban listos. Habían coincidido con la prenda; habían optado ellas: por una blusa y ellos por una camiseta. Con la caja y el sobre en sus manos bajaron al portal como indicaba la nota. Ya en la puerta, recibieron otro WhatsApp :Entra en el taxi que se acaba de parar y no preguntes. En breve nos vemos.

Así lo hicieron los cuatro. La manera de palpitar sus corazones, era exactamente la misma, los cuatro tenían miedo, pero el que más era Fernando. A los quince minutos, los cuatro taxis llegaron al mismo lugar. Nada más salir y comprobar que no estaban solos, les hizo sentirse mejor.  Al mirarse entre ellos, comprobaron que sus miedos se reflejaban en las caras, iban desencajados. Sus móviles sonaron al unísono y leyeron el mensaje: Entrad a la ferretería.

Ninguno de los cuatro quería ser el primero, pero Emilio tomó la iniciativa. Fer, Mer y Paqui le siguieron. Nada más entrar, una mujer de aspecto frágil, se acercó a ellos y con su mano derecha, les comunicó el camino a seguir. Emilio anduvo por el lado derecho del pasillo hasta llegar al fondo. Según se paró frente a una puerta, se abrió sola y ellos siguieron camino. No se veía apenas nada, pero de repente, un foco iluminó el pequeño pasillo y una flecha de color roja sobre el suelo, les indicaba el camino.

Absolutamente callados y con más miedo en el cuerpo que vergüenza, seguían los pasos de Emilio. Nada más girar a la derecha, llegaron a una sala totalmente blanca. En el centro había una mesa redonda del mismo color que la habitación. Alrededor de ella, había seis banquetas. Cada una era de un color diferente.

Ya se encontraban los cuatro dentro, cuando de las paredes salieron cuatro televisiones. Se encendieron y salió el siguiente mensaje: ocupar la banqueta del color asignado. Y así hicieron. Ya sentados, todos dejaron la caja en la mesa y empezaron a mirarse entre sí. Intentaban averiguar si se conocían, o si se habían visto en algún sitio, pero nada, no se conocían.

Las televisiones se volvieron a encender, pero esta vez eran imágenes. Podían verse fotos suyas. Fer corriendo, Paqui en el trabajo y comprando, Emilio con amigos y Mer en diferentes aeropuertos de Europa.  La imágenes se iban alternando, pero todas, proyectaban lo mismo. De repente se apagaron tres y en una pudieron ver en tiempo real, la angustia de Neus por encontrar su caja. 

Vieron, como corría como si no hubiera un mañana. No entendían por qué y mucho menos quién era ella. Neus bajaba las escaleras del portal de cuatro en cuatro, sin importarla, si pudiera caerse, pero no tenía tiempo que perder. Llegó al bajo y salió afuera. Se dirigió a la calle que está debajo de su balcón y comenzó a buscar por todos los sitios, debajo de los coches, por encima; en todos los lugares.

Sin apenas respiración y con miedo de no encontrar la caja, se sentó en el suelo y comenzó a llorar. La gente que pasaba por su lado, la miraba pero nadie se paró a preguntar si necesitaba ayuda. La ignoraban y seguían su camino.

Sonó su móvil y vio que tenía un mensaje: Te dije que no era un juego y tú, incumpliste las normas. Ahora, ella pagará por ello.

La siguiente escena que apareció en la televisión, era de una chica de mediana edad esperando para cruzar el semáforo. Sin saber cómo, un coche la embistió  y se la llevó por delante. Cayó muerta en el asfalto. La chica, era la prima de Neus. La mayoría de los convocados se miraban sin entender nada. Casi todos se tapaban la boca y ellas lloraban. La televisión se quedó congelada sobre la chica yaciendo en el suelo y salió un mensaje:

Ella no hizo caso a las normas y por ello, vosotros también sufriréis un castigo.

Continuará

Gilda FLawan

52 comentarios en “El descanso del alma”

  1. María Jesús Galindo

    Está vez me has atrapado hasta la última línea. Lo que más me intriga es el continuará. Esperaré la próxima entrega. Gracias Gilda.

  2. Como que «Continuará». No me puedes dejar así!!!

    Que pasada !!! Enganchado desde el principio. YO QUIERO MÁSSSSSS.

    Te superas a cada paso que das !!! Enhorabuena

  3. Impresionante!! Se me iban a salir los ojos de las órbitas!! Quería leer muy rápido para saber qué pasaba, y de repente leo: «continuará»… ¿Tú lo que quieres es que yo acabe como un boliche comiendo palomitas, verdad?
    Por favor, no tardes… 😉

  4. No puede ser, Laura!! ¿Cómo que continuará? Está claro que esto es una venganza, y ahora quieres que pruebe mi propia medicina por lo de mi último relato, ¿no? Bueno, dejémoslo correr…
    No obstante, me has tenido enganchadísima desde el principio, preguntándome qué demonios eran esas cajas y mensajes tan misteriosos y a la vez, amenazantes. Has conseguido que no parara de leer ávidamente. Muy buen trabajo, compañera. Ahora, ¿a esperar al sábado siguiente? Humm… bueno… seré paciente.
    Muchas gracias por hacer que me zambullera en la historia.
    Besos, guapa

    1. Wow, me encanta, creo que no te he dicho nunca cual es mi color preferido, pero si sabes que creo que las casualidades no existen, sabes de que color hoy llevaba la blusa? Y aún no habia leido!
      Yo siempre sigo las normas de todo por eso he salido a la terraza a respirar aire y pensar como actuar ( no a fumar que no lo soporto) y he seguido instrucciones.
      Y me he sentido todo el rato, como explicas cuando nos reunimos los cuatro, pensando quien y de que puedo conocer a Fer y a Mer, los otros dos ya me suenan, y con Neus lo has clavado.
      Tengo ganas de saber que hice en el pasado y que me espera en el futuro y eso que yo siempre vivo en el presente.
      Y vas y pones continuará… Toda la semana con la intriga…
      Buenisima

  5. Bueno, bueno, bueno. Nunca había sido protagonista de nada y me ha hecho mucha ilusión. Así que gracias mil. Además el naranja es uno de mis colores favoritos así que has acertado por completo. El relato está muy bien construido. Tienes un sentido del ritmo buenísimo en tus escritos. Haces que me sumerja en tus historias y, cuando quiero darme cuenta y estoy más enganchado, me llega una bofetada que me dice «continuará…» y te puedo decir que ese golpe me ha hecho mucho daño. ¡Yo quería seguir leyendo! Ahora me tocará comerme las uñas a la altura de los codos hasta el sábado que viene. Te parecerá bonito dejarnos así con la intriga.
    De verdad que enhorabuena por el texto porque te ha quedado genial y gracias por hacerme un hueco en la historia. Lo malo es que ahora me han dado ganas de salir a correr. Un abrazo grande.

    1. Gracias a ti, por ser parte de mi pequeña familia. Ten cuidado si sales a correr, recuerda que en mi mundo puede pasar de todo.

      Me alegra mucho saber que, te ha hecho ilusión salir en el cuento. También, el haber acertado con el color. ¿Acertaré con tu secreto? … un beso, compi.

  6. ¡Uooooooo me ha encantado, qué tensión! ¡Me he imaginado a mí misma y a los demás mientras leía! Nunca pensé que el color blanco me llevaría a esto… ¡Pero tngo muchas ganas de más! ¡Bravo, Gilda, Bravo! ¡Sigue superándote! 😊😊😊🥰🥰♥️

  7. Que ritmo marcas , desde el principio consigues engancharnos y en lo mejor… zasca, hasta la semana que viene. Pues eso, hasta la semana que viene. (me encanta)

  8. Hola, compañera. Gracias por dejar que forme parte de tus lectores, estoy encantada de ser una más de este grupo también. He sido una gran lectora y admiradora de Agatha Cristie y tu relato me la ha recordado. Los personajes de los que nos vas dando la información justa para que podamos fantasear con lo que les pasó, la trama que nos induce a hacer nuestras propias indagaciones y nos saca nuestra vena detectivesca, y el ambiente que creas alrededor de todo ello, hace que esté deseando de que compartas con nosotros la continuación. Muchas gracias por dejarme participar en tu blog, estoy deseando seguir leyéndote.

    1. Me encanta tu valoración, de verdad. Me animáis a que siga y no pare. Es un lujo escribir para todos vosotros y poder disfrutar de vuestros comentarios.
      Ahora tocar estrujar el cerebro y seguir con la historia. Un beso.

  9. Perdona??!!! Como que, Continuará…
    Así? Tal cual? Que manera tan sutil de mantenernos en vilo, Gilda. Atrapa desde el principio y, el hecho de poder poner cara a los personajes, lo hace todavía más atractivo.
    Esperando segundas partes…

  10. Hola guapa pues a mi me gusta el continuarà….me gusta el cine de autor ir saboreando lo que pasa y que pasara?ahora tengo unos dias para darle vueltas a la intriga y esperar el momento de seguir con la historia se parecera a la idea que me viene a la cabeza o sera totalmente sorpresiva? que intrigaaaa… ya estas tardando !!

  11. Peroooo buenoooo…. tenia ganas de saber como terminaba.. pues a la espera de tus finales inesperados..
    yo ya me he hecho uno jejeje soy impaciemte, si algo me atrapa tengo qie terminarlo … a ver que giro le.das… besitos

  12. Madre mía!!! Alucinante. Enganchadísima!!! Es maravilloso poner cara a los personajes, es una idea maravillosa. Eres una crack, estoy sin palabras. Felicidades

  13. Me ha encantado y nos dejas con las ganas de saber qué pasará….cada uno podemos imaginarnos un trocito de esta historia, pero seguro que no acertaríamos ni un poco. Habrá final feliz?

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