father and son, walking, love

Mi pequeño Juan.

No supe dónde estaba hasta que oí una voz aguda y rasgada a mi derecha.

—Oiga joven ¿se encuentra bien?

Giré la cabeza sin saber que iba a encontrarme. No sé por qué me quedé sin habla.

Nuestras miradas se cruzaron. En aquel momento, comprobé sus arrugas por debajo de sus ojos, con muchas líneas cruzándose entre sí, y hambrientas de querer contar historias.

Sus ojos eran de color miel, con muy poca expresión, pero al mismo tiempo llenos de vida. Hablaban por sí solos, pero con tristeza. Quizá, su vida ha sido muy complicada, pero yo no seré quien pregunte.

«¿Quién era ese señor? ¿Por qué se dirigía a mí?»

Tras unos minutos, mientras nuestras miradas seguían sin perderse cada gesto, encontré una paz que jamás había sentido antes. Analicé la situación y me di cuenta que, no me incomodaba, es más, no quería retirar mi mirada de él. «El silencio hablaba solo».

Aquel caballero no parpadeaba, era como si este juego lo hiciera todos los días. Intenté averiguar qué buscaba pero me fue imposible. Percibí, cómo estaba manejando mi espacio  y tranquilidad.  ¡No sabría cómo explicarlo! «¿Sería un ángel? ¿Me lo había enviado Dios? Si fuera así, ¿con qué motivo?»

—Hola, me llamo Juan y ¿Usted? – dije educadamente.

El caballero exhaló un suspiro lento y cálido. Me regaló una sonrisa, y sus ojos se fueron iluminando poco a poco.

—Mi nombre es lo de menos ¡mi pequeño Juan! —Se rascó la parte superior de la nariz.—Y, dígame pequeño Juan, ¿qué le ha traído a este banco?

—No lo sé, la verdad. Sólo me acuerdo de haber recibido una llamada de mi… bueno, da igual, ahora no es relevante y lo siguiente que escuché fue su voz.

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—Mmm… ¡muy curioso! ¿Sabe que no es la primera vez que le veo? —dejó su mirada fija.

En ese momento experimenté como mi cuerpo se renovó. Se me  erizaron los pelos de los brazos. Como si de un rayo se tratara, un escalofrío recorrió todo mi cuerpo, y no sentí miedo. En parte, no quería que desapareciera lo que estaba sintiendo.

Un halo de aire fresco hizo que mirara al frente. Pude comprobar que se trataba de dos mariposas. Me sorprendió mucho una de ellas por la belleza de su vuelo. La otra era diferente. Era de color negro, excepto una mancha blanca situada en el lado derecho de un ala.

La multicolor abrió sus preciosas alas moviéndolas lentamente e hizo que su vuelo fuera  magistral. Se posó en el hombro izquierdo del caballero y él a su vez, inclinó su cabeza hacia ella. Le estaba hablando, y él, la prestaba muchísima tención. La de color negro se posó y se relajó en mi pierna.

Tras diez segundos, el caballero volvió a hacerme otra pregunta: —Dígame joven ¿Qué entiende por vivir? —Ambos me miraron. Sí, la mariposa también.

—No sé. Jamás me he hecho esa pregunta. ¿Por qué ahora? Mejor, dígame, ¿qué es o ha sido para usted vivir?

Al escuchar mi contestación, hizo un gesto que me provocó una rara sensación. Era como si le conociera de algo. Quizás, en otro momento, me hubiera levantado y me hubiera ido, pero escuché con mucha atención.

— Muy sencillo mi pequeño Juan. “Vivir”, es saber disfrutar de cada sabor que nos ofrece la vida. De las pequeñas cosas que hacen que, todo se sienta más inmenso. Amar con intensidad y creer en un mismo. Aprender de los errores, ayudar al prójimo, y sobre todas las cosas: escuchar a tu corazón.—brillaban sus ojos.

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— Podría estar horas y horas contándote como es la  vida y de que se trata, no obstante, aún es pronto para que puedas entenderla. Todo lleva su tiempo y su margen de error, pero que solo tú puedes comprobar por ti mismo.—Me miró para comprobar que le estaba prestando atención.

—He sido feliz. Conocí a una mujer maravillosa, la cual me dio dos hijos. La mayor a los 12 años nos dejó para irse a las manos de Dios. El pequeño sigue mis pasos y no veo que sea inmensamente feliz, aunque yo no soy quién tiene que decirle cómo hacerlo.

Tuve un trabajo lo suficientemente bueno, para que nunca le faltara nada a mí familia.En resumidas cuentas, si ese día no hubiera cogido el teléfono o no me hubiera sentado en este banco, estoy totalmente convencido que, mi vida hubiera sido otra—.

Según terminó de decir la última palabra,  ambos nos levantamos al mismo tiempo, nos rascamos la parte superior de la nariz y comenzamos a andar uno al lado del otro, mientras que las mariposas nos ofrecían el mayor espectáculo de acrobacias y movimientos de sus alas.

Al salir del parque, me di cuenta que ya estaba solo. Sonó mi teléfono y vi que era ella, no contesté. Al ver mi reacción la mariposa, se posó en mi hombro izquierdo y me dijo: “todo va a salir bien». Ahora tienes una nueva oportunidad de vivir y ser feliz, ¡Mi pequeño Juan!

Gilda FLawan

34 comentarios en “Mi pequeño Juan.”

  1. Marta Fernández Valle

    Esta noche, cuando iba a empezar a leerte, pensé: me sorprenderá otra vez?
    Y si, lo hiciste y eso va a hacer que todos los sábados este pendiente de tu relato
    Muchas gracias Gilda, me ha encantado

  2. Mmmm, interesante historia que hace reflexionar y plantear cosas.
    Existen las segundas y terceras oportunidades, pero yo creo que las casualidades no existen…
    Si nos pasa algo es porque tiene que pasar, tenemos que aprender a vivir con ello y llevarlo lo mejor posible.
    La vida en un momento o otro se acaba, disfrutemos del día a día, de cada momento como si fuera el último.
    Alguien me dijo, pequeña Paqui, hazlo así…

  3. Efectivamente Paqui. Las cosas pasan por algo. Si tienes nuevas oportunidades, tú y solo tú, tienes la decisión de cogerla o no, pero hagas lo que hagas, vive y disfruta cada segundo. Gracias por contestar. Un beso.

  4. Me ha encantado, sabes expresar lo que sientes, piensas, yo simplemente Leo…. En este caso me gustaría continuar leyendo, porque me meto en el papel y me has dejado dando vueltas al cerebro 👏👏😘😘

  5. Increíble Gilda!! Me sorprendo cada vez más con lo que escribes. Siempre es profundo, siempre hay un mensaje, pero esta vez, además, he necesitado releerlo para saborearlo de nuevo.
    Decisiones en tu vida que te entristecen, pero que debes asumir y pensar que serán para mejor. Momentos en los que «dejas de vivir», de disfrutar, y en los que, los de aquí o los de allá, te pueden ayudar a seguir adelante.
    Siempre hay que creer…
    ¡Gracias por transmitir con esa sensibilidad! 😍

      1. Me gusta de que la manera tan tierna que abordas los temas más duros en la vida
        «Todo vas a salir bien «es lo que me repito a diario antes de dormir
        Gracias 💐

  6. Como me gusta tu manera de escribir y lo que dices en tus relatos! No dejas de sorprenderme! Doy gracias a Dios de haberte conocido Amiga!
    💙🤍✈️🙏✨💋💯

  7. Gracias por el relato. Sugerente. Alrededor del banco, yo he creído ver el vuelo del miedo. A veces los miedos solo ocultan lo que realmente deseas.

  8. Creo que todos vemos esto en algunas ocasiones, pensamos, si lo hubiera sabido antes todo sería distinto, pero seguimos igual.
    Bonita reflexión.
    Gracias.

  9. Uno de los relatos más impresionantes, me ha encantado… ojalá de vez en cuando nos sentaramos en un banco y tuviesemos la suerte de escuchar esos consejos tan sabios!!! Gracias por estos momentos. 😘

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